SOLEDAD FANDIÑO SE QUEBRÓ EN LLANTO A DOS AÑOS DE SU CÁNCER DE MAMA: “ME ESTRESO Y ME DA CULPA, Y LA CULPA ME ESTRESA MÁS”
La actriz y modelo rompió el silencio con un video devastador en el que confesó que su batalla no terminó con la operación. Entre lágrimas y con una honestidad que partió el corazón de sus seguidores, Soledad Fandiño reveló el infierno emocional que todavía atraviesa.
Dos años atrás, Soledad Fandiño recibió el golpe más duro de su vida: un diagnóstico de cáncer de mama que la obligó a pasar por el quirófano y a replantearse todo. Desde entonces, la modelo y actriz intentó seguir al pie de la letra las indicaciones médicas: bajar el ritmo, alejarse del estrés, cuidarse. Pero la realidad, como suele pasar, resultó mucho más cruel que cualquier receta.
En las últimas horas, Fandiño publicó un video en sus redes sociales que sacudió a sus miles de seguidores. Con la voz quebrada y los ojos anegados en lágrimas, la figura confesó que cumplir con la orden de “no estresarse” es casi imposible. “Cuando pasan cosas que te estresan y los demás no entienden, es una lucha encima para no estresarte y es peor”, dijo sin poder contener el llanto. Un momento de una vulnerabilidad aplastante que muy pocas figuras públicas se animan a mostrar.
Lo que más impactó fue la descripción de ese círculo vicioso que la tiene atrapada. Soledad explicó que incorporó respiraciones, meditación, yoga, pilates y caminatas para manejar la tensión. Pero nada alcanza. “Al estrés se le suma la culpa. La culpa de saber que estresándome me estoy haciendo mal a mí misma. Son emociones negativas que se retroalimentan. Y me cuesta mucho más salir de ahí porque me da culpa sentir estrés y me estresa la culpa”, escribió con una lucidez que duele leer.
La actriz también se animó a romper uno de los mayores mitos sobre la recuperación oncológica. “Uno piensa que cuando te operan ya está y no es así”, disparó sin filtros. Y agregó algo todavía más desgarrador: “Siento que hay una parte de mí que ya no está y todavía estoy tratando de descifrar quién soy ahora”. Una frase que resume el drama invisible de miles de mujeres que sobreviven al cáncer y que nadie ve.
Fue junto a su hijo Milo desde una plaza que Fandiño tomó la decisión de hablar. “A lo mejor, acompañadas, se hace un poquito más fácil”, cerró, tendiendo la mano a todas las que pasan por lo mismo. Un gesto enorme de quien todavía está en pie, aunque le cueste.










