LLANTO PURO Y DOLOR PROFUNDO: PAULA CHAVES ROMPIÓ EL SILENCIO Y SE QUEBRÓ AL RECORDAR A MORO, EL PERRO QUE FUE EL AMOR DE SU VIDA
Paula Chaves no aguantó más y explotó en lágrimas al hablar de la pérdida que la tiene destrozada hace cinco meses. Moro, el perro que Pedro Alfonso le regaló cuando era una piba que no se animaba a vivir sola, dejó un hueco enorme que ni el tiempo ni la ternura de Rosita lograron cerrar.
A cinco meses de la muerte de Moro, la modelo y conductora Paula Chaves volvió a las redes con una serie de fotos y videos que partieron el corazón de sus seguidores. El perro, que vivió 15 años junto a la familia que ella formó con Pedro Alfonso, fue mucho más que una mascota: fue su compañero de vida desde el principio de todo, el testigo silencioso de embarazos, mudanzas y momentos íntimos que solo él supo leer.
El posteo fue un viaje emocional brutal. En las imágenes, Moro aparece recostado junto a un sillón, ya con los años encima, mientras Rosita, la perra que creció bajo su ala, jugueteaba llena de energía. “Te extraño todos los días chanchito. Nos dejaste a Rosi criada por vos, con tu energía y amor”, escribió Chaves con el corazón en la mano. Una de las fotos más demoledoras muestra a Rosita cachorra, acurrucada junto a Moro en una cucha, mientras él ya no tenía fuerzas para jugar. El contraste fue letal.
Pero el momento más devastador llegó semanas atrás, cuando Paula se presentó en el programa Tapados de Laburo, en Olga, y no pudo contener las lágrimas. “No sabía que esto dolía tanto porque nunca me había pasado. Fue un hijo literalmente de cuatro patas”, dijo con la voz completamente rota ante un estudio que quedó en silencio. La conductora recordó que Pedro Alfonso le regaló a Moro en 2010, cuando ella recién se animaba a vivir sola, y que el perro la acompañó en cada etapa sin pedir nada a cambio.
Lo más increíble que reveló Paula fue que Moro se enteraba antes que ella de cada embarazo. “Empezaba a ponerse medio raro, medio tóxico. Me miraba raro y yo la primera vez dije: a este perro algo le pasa. Y me fui a hacer el test, embarazada de Olivia”, contó entre lágrimas y risas mezcladas. Moro no era solo un animal de compañía: era parte del alma de esa familia. Y su ausencia, cinco meses después, sigue doliendo como el primer día.










