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Lizy Tagliani se quebró en MasterChef: el secreto de su infancia

LIZY TAGLIANI SE QUEBRÓ EN VIVO EN MASTERCHEF: EL DESGARRADOR SECRETO DE POBREZA QUE OCULTÓ TODA SU INFANCIA

Copete: La querida conductora no pudo aguantar las lágrimas al recordar la humillación silenciosa que vivía de chica cada vez que abría su vianda en el colegio. Un momento que partió el corazón de todos los que estaban en el estudio y del otro lado de la pantalla.

Lizy Tagliani volvió a demostrar por qué la Argentina entera la adora. En la última gala de MasterChef Celebrity por Telefe, la humorista presentó su sándwich “Parigay” ante el durísimo jurado conformado por Damián Betular, Germán Martitegui y Maru Botana, y se llevó uno de los mejores puntajes de la noche. Pero lo que nadie esperaba vino después, cuando las palabras le ganaron a la risa y las lágrimas dijeron lo que ningún chiste podría haber expresado jamás.

Todo explotó cuando Wanda Nara le preguntó si la devolución del jurado la había emocionado. Lizy asintió y entonces soltó la bomba: de chica, llegaba al colegio con sándwiches hechos con sobras, fideos o lo que hubiera en la heladera, cuando lo que se usaba era jamón y queso. “Me daba vergüenza”, confesó entre lágrimas, revelando que tapaba el contenido de su vianda para que sus compañeros no vieran lo que comía. Un dolor callado, de esos que marcan para siempre.

El contraste con el presente fue brutal y hermoso al mismo tiempo. Esa misma mujer que de chica escondía su comida por pena, paró frente a los jueces más exigentes de la televisión argentina y les presentó un sándwich armado capa por capa, con mayonesa casera hecha por primera vez en su vida, papas fritas, aceitunas, vegetales y carne. “Ahora quería que se vea todo”, dijo Lizy, en una frase que vale más que cualquier discurso.

Martitegui elogió la distribución de los ingredientes y la complejidad de sabores. Maru Botana lo definió como “un club sándwich reversionado en carne”. Pero el golpe emocional de la noche se lo llevó entero Lizy, que transformó un recuerdo de carencia en un plato ganador. Wanda Nara cerró el momento con una reflexión que resonó en todo el estudio: “Lo que es el destino, ¿no?”, en alusión a la vida que hoy tiene la conductora junto a su esposo Sebastián Nebot y su hijo Tati, adoptado con tanto amor como esfuerzo.

No es la primera vez que Lizy conecta su historia personal con lo que cocina en el certamen. En una gala anterior, se quebró al confesar que le daba bronca tener que tirar comida mientras se le desarmaba un plato. “Hay gente que no tiene para comer, o que yo no tuve”, dijo esa noche. Martitegui la miró y dijo que eso era “un buen sentimiento, muy lindo”. Y tenía razón.

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