LOURDES SANCHEZ LO DIJO SIN FILTRO: “EL AMOR NO SE CASTIGA” Y ENCENDIO LA POLEMICATRAS SEPARARSE DEL CHATO PRADA POR UNA SUPUESTA INFIDELIDAD CON UN PIBE DE 27 AÑOS
La bailarina rompió el silencio desde Corrientes y dejó caer una frase que nadie esperaba: está lista para amar de nuevo. El escandalo de la separacion del año sigue dando que hablar y ella no esquiva las balas.
Lourdes Sanchez sacudio al mundo del espectaculo con apenas seis palabras. “No se castiga el amor, chicos”, disparo la bailarina desde Radio Sudamericana de Corrientes, su tierra natal, en su primera aparicion publica tras la explosion mediatica que significo la confirmacion de su separacion de Pablo “Chato” Prada, su pareja de casi veinte años. La frase no fue inocente: sono a declaracion de guerra y a puerta abierta al mismo tiempo.
El escandalo habia estallado de la mano de Angel de Brito en LAM por America TV. El conductor, sin pelos en la lengua, solto la bomba: la ruptura no solo existia sino que habia una tercera persona en el medio. “Hay una infidelidad de por medio, un chico de 27 años de Corrientes que se llama Fran”, revelo De Brito ante las camaras, mostrando incluso una foto del joven señalado. La bailarina no confirmo ni desmintio, pero su silencio hablo por ella.
Lo que si hablo Lourdes fue del dolor de fondo, el que mas le duele: su hijo Valentin, de diez años, atrapado en el medio de la tormenta. “Solo estoy triste por mi hijo, por Valen. Nosotros hace años estamos tratando de remontarla, lo intente, pero se apago el amor hace tiempo. Vivia una agonia”, le escribio a De Brito en un mensaje que el conductor mostro al aire sin pedir permiso. Una confesion tan cruda como inesperada.
Ahora, las lenguas del ambiente apuntan a un nombre: Francisco Liotta Hernandez, un empresario correntino que seria el nuevo interes romantico de la bailarina. Lourdes no lo menciono directamente, pero sus palabras sobre el amor que “no se castiga” cayeron como un baldazo de agua fria sobre quienes la juzgan por animarse a rehacer su vida tan rapido. Mientras tanto, el Chato Prada permanece en Buenos Aires cuidando a Valentín, y los dos extienden una convivencia de separados que, al menos en publico, intenta mantenerse civilizada.










