DIEGO PERETTI ROMPIÓ EL SILENCIO Y SE DESPEGÓ DEL ESCÁNDALO QUE SACUDE A ORSAI: “YO NO TUVE NADA QUE VER CON LA PLATA”
El reconocido actor salió a aclarar su rol en la película La muerte de un comediante luego de que estallara la denuncia penal contra Hernán Casciari por presunta estafa a miles de inversores. El affaire que tiene en jaque a lo más groso del espectáculo argentino salpicó a figuras enormes, y Peretti no iba a quedarse callado.
El escándalo que sacude al mundo del espectáculo nacional no para de crecer. Hernán Casciari, el escritor y fundador de Orsai Audiovisuales, enfrenta una feroz denuncia penal por supuestas irregularidades en el manejo de los fondos que miles de personas aportaron para financiar películas, libros y producciones culturales. En ese tembladeral, el nombre de Diego Peretti apareció en letras de molde, y el actor no aguantó más: salió a hablar.
A través de un contundente descargo en Instagram, Peretti dejó bien en claro que su participación en La muerte de un comediante, proyecto que dirigió y protagonizó junto a Javier Beltramino, fue estrictamente artística. “Firmamos contratos con Orsai por honorarios fijos, a cambio de trabajos artísticos concretos”, disparó el actor sin vueltas. Y remató: no tuvo nada que ver con la recaudación de fondos, su administración ni la gestión financiera del proyecto.
Lo más llamativo del comunicado fue revelar que tanto Peretti como Beltramino trabajaron ad honorem en la escritura del guion y en la dirección. Sin embargo, y pese al enorme esfuerzo volcado en la película, ninguno de los dos tuvo injerencia en las condiciones económicas que Orsai les ofreció a los llamados “socios productores”, esas miles de personas que pusieron su plata confiando en el proyecto.
La tormenta no amainó ni un poco. Además de Peretti, la denuncia penal salpicó a figuras como Andy Kusnetzoff, Darío Barassi, Justina Bustos, Verónica Llinás y Agustín “Rada” Aristarán. El propio Casciari también salió a defenderse y negó rotundamente que existiera una estafa o un esquema Ponzi detrás de sus emprendimientos, aunque admitió errores “de buena leche”. La causa judicial, sin embargo, sigue su curso y la bronca de los inversores no da señales de calmarse.










