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Fabián Gianola atropellado: fractura y cirugía en Saavedra

TERROR EN SAAVEDRA: FABIAN GIANOLA FUE REVOLEADO POR EL AIRE POR UN AUTO CUYO CONDUCTOR “NO ESTABA ATENTO” Y TERMINA EN EL QUIROFANO

Un conductor distraído destrozó la muñeca del reconocido actor mientras cruzaba tranquilamente por la senda peatonal. Gianola rompió el silencio y contó cada detalle escalofriante del momento en que su vida cambió de golpe.

El martes fue un día que Fabian Gianola no va a olvidar jamás. El popular actor cruzaba una calle del barrio porteño de Saavedra, tranquilo, por la senda peatonal, cuando un automóvil lo embistió de lleno y lo mandó por el aire como si fuera un muñeco de trapo. El resultado: fractura expuesta de radio y rotura de ligamento en la muñeca derecha. Cirugía inevitable. Un antes y un después en la vida del hombre que durante cuarenta años manejó por las calles de esta ciudad sin que nadie le tocara un pelo.

Al día siguiente, con el brazo destrozado y la adrenalina todavía en el cuerpo, Gianola se sentó frente a las cámaras de Arriba Argentinos por El Trece y soltó todo. “El señor que me atropella no me miró, no me vio. No me vio porque nunca frenó. Yo estaba terminando de cruzar y ahí es donde me impacta con el costado derecho del auto”, relató con una calma que helaba la sangre. El instinto lo salvó de algo peor: en el aire, el actor alcanzó a cubrirse la cabeza con los brazos. Ese gesto reflejo le evitó un traumatismo de cráneo, pero le destruyó la muñeca en el acto.

Lo que vino después parece una escena de película de terror absurdo. El conductor, que al parecer estaba poniendo música mientras manejaba según confesó a la policía, frenó unos metros más adelante convencido de que alguien le había pateado el auto. “Me dice, ‘¿qué hiciste?’. Le digo, ‘¿vos qué hiciste? Me acabás de revolear por el aire’. Y ahí se le cae la cuenta de que me atropelló”, contó Gianola entre la incredulidad y la bronca contenida. El tipo, al menos, se quedó en el lugar, llamó al 911 y entregó sus datos a la policía. Un pequeño gesto en medio de un desastre enorme.

El caos siguió con la llegada del SAME, de policías en bicicleta, de camionetas y de un médico brasileño que, según el propio actor, “no le entendía nada”. Gianola esperó parado, sosteniéndose el brazo roto con la mano sana, negándose a sentarse en el charco de agua que había en el cordón. Un cuadro dantesco en plena Buenos Aires. Finalmente, prefirió no ir al hospital público y se atendió en su prepaga, que quedaba a solo dos cuadras. Y cuando le ofrecieron radicar una denuncia penal, eligió no hundir al conductor: “Me dijeron que iba preso, y era mucho. Yo hace cuarenta años que manejo y cuando manejás, cometés errores”, reflexionó con una generosidad que sorprendió a más de uno.

El actor cerró su relato con un dato que pone los pelos de punta: días antes del accidente, Gianola había visto a alguien cruzar en rojo en Avenida Santa Fe y tuvo un pensamiento oscuro sobre lo que le podría pasar. Tres o cuatro días después, le pasó exactamente eso a él. Una premonición cumplida de la peor manera posible, en las calles de una ciudad donde manejar se convirtió en ruleta rusa.

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