LLANTO Y FLORES BLANCAS EN LA CHACARITA: EL DESGARRADOR ULTIMO ADIOS A ANTONIO GRIMAU QUE PARTIO EL CORAZON DE TODOS
El teatro argentino perdió a uno de sus gigantes y la Chacarita fue testigo de un adiós que hizo llorar hasta las piedras. Sus hijas, vestidas de negro y tomadas del brazo, caminaron por los senderos empedrados del cementerio más emblemático de Buenos Aires para despedir para siempre al hombre que les dio vida y arte.
Antonio Grimau, cuyo nombre real era Antonio Rebolini, se fue el martes 20 de octubre a los 82 años luego de una feroz batalla contra una enfermedad pulmonar que le fue robando el aire lentamente. La confirmación llegó desde la Asociación Argentina de Actores y cayó como un baldazo de agua fría sobre el mundo del espectáculo nacional.
Este miércoles, el féretro de madera oscura con herrajes plateados y un arreglo de flores blancas encima llegó al cementerio de la Chacarita para la cremación final. El coche fúnebre se detuvo frente a las escalinatas de mármol del edificio principal y los minutos que siguieron fueron de un dolor imposible de disimular. Sus hijas y familiares más cercanas se fundieron en un abrazo grupal que partió el alma de todos los presentes.
Un grupo de hombres y mujeres cargó el cajón a pulso por los senderos de piedra, flanqueados por cipreses, cruces blancas y bóvedas centenarias. El arreglo floral no se movió ni un centímetro durante toda la maniobra. Era como si el propio cementerio quisiera despedir con dignidad a un hombre que le dedicó más de seis décadas de su vida al escenario.
Nacido el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, partido de Lanús, Antonio Rebolini se convirtió en Grimau a los 16 años cuando pisó por primera vez las tablas del teatro Charles Chaplin en Almagro. Desde entonces, no paró más. El teatro, el cine y la televisión fueron su casa. Hoy, esa casa quedó vacía para siempre, y el llanto de los suyos en la Chacarita lo dice todo.









