DRAMA EN VIVO: YIPIO SE ENTERÓ EN PLENO STREAMING QUE EL INDIO SOLARI MURIÓ ¡Y SE QUEDÓ HELADA FRENTE A LAS CÁMARAS!
La ex Gran Hermano salió del encierro sin saber que el Indio había muerto cinco meses antes, y la reacción que tuvo al descubrirlo en televisión partió el corazón de todos. El reality la aisló del mundo, y el mundo le cobró la factura de golpe y sin anestesia.
Yipio Pintos, la participante uruguaya que llegó a la mismísima final de Gran Hermano: Generación Dorada por Telefe, protagonizó uno de los momentos más desgarradores y surrealistas del streaming argentino. Durante una entrevista en La Linterna, el ciclo que conduce Laura Ubfal por Bondi Live, la joven se enteró en vivo y en directo que el Indio Solari había muerto. El detalle que heló la sangre: el músico había fallecido el 5 de junio, casi cinco meses antes de que ella se sentara frente a las cámaras.
La ex participante ya venía relatando el caos informativo que le generó meses de encierro total sin acceso a ninguna noticia del exterior. Contó que había ido a ver a Tan Biónica con su novio Mati y que durante el show empezaron a rendir homenaje a alguien sin que ella entendiera nada. “Era Rubén Rada”, confesó con una mezcla de vergüenza y asombro. Pero lo peor estaba por venir.
Fue el panelista Agustín Rey quien le tiró la bomba sin rodeos: el Indio Solari también había muerto mientras ella estaba adentro de la casa. La cara de Yipio lo dijo todo. Un cambio de expresión brutal, los ojos abiertos como platos, y una respuesta que quedará grabada en la memoria del streaming porteño: “Ah, no sabía. No sabía que había fallecido”. Su novio, visiblemente incómodo, intentó bajar la tensión con una sonrisa nerviosa: “Te estás enterando ahora”, atinó a decir.
El Indio Solari, alma y voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, murió a los 77 años en su casa de Parque Leloir, Ituzaingó, víctima de un paro cardiorrespiratorio provocado por el avance del Parkinson que lo aquejaba desde hacía una década. Su muerte desató una despedida histórica y sin precedentes: una multitud estimada en un millón de personas se acercó al velatorio en Villa Domínico, Avellaneda, con filas de más de siete kilómetros, banderas, cánticos y lágrimas. La noche de su muerte, miles de ricoteros se juntaron espontáneamente en Plaza de Mayo en una emotiva “misa ricotera” que conmovió a todo el país. Yipio no supo nada de nada. Hasta ahora.








