Una violenta tormenta golpeó anoche a la provincia de Buenos Aires y dejó un panorama de destrucción, cortes de luz y calles anegadas.
El jueves terminó con calor agobiante, pero cerca de las 21 el cielo se partió en dos: vientos de más de 90 km/h, lluvias torrenciales y rayos azotaron principalmente a Junín y alrededores, donde se reportaron techos volados, árboles caídos y familias evacuadas.
Parte del cielorraso de un supermercado sobre la Ruta 7 se desprendió por completo, mientras cuadrillas de bomberos y Defensa Civil trabajaban contrarreloj para asistir a los vecinos afectados.
El intendente Pablo Petrecca activó el protocolo de emergencia y desplegó equipos en distintos barrios. Hasta el momento no hay heridos, aunque varias familias perdieron todo.
La madrugada dejó imágenes desoladoras: calles cubiertas de ramas, autos dañados y casas sin energía eléctrica. Y el pronóstico no trae alivio: se esperan más lluvias y viento durante el fin de semana.










