El titular de Diputados se despega del sillón que todos señalan como posible reemplazo de **Manuel Adorni** en medio de un terremoto por presuntas irregularidades patrimoniales. La Casa Rosada hace malabares: apoyos públicos, susurros y una mesa política que huele a final de ciclo.
La semana explotó en el Congreso. **Martín Menem** sube el perfil en los medios pero se corre del primer plano cada vez que suena la palabra “reemplazo”. La bronca pública crece mientras los nombres circulan como ficha en un tablero caliente.
En un operativo de imagen, **Menem** acompañó a **Karina Milei** en reuniones con gobernadores y posó como aliado. Pero la realidad es otra: nadie quiere la silla si estalla el escándalo de **Manuel Adorni**. La Casa Rosada intenta sostener al jefe de Gabinete y, al mismo tiempo, borrar la posibilidad de que su titular de Diputados sea el sucesor. ¡Un circo político a cielo abierto!
El Presidente **Javier Milei** repite que banca a **Adorni**, la jefa de bancada **Patricia Bullrich** exige la DDJJ ya, y la secretaria general **Karina Milei** corre a apagar incendios entre gobernadores. Todo huele a despeje estratégico: alianzas públicas, gestos de lealtad y corridas discretas para evitar el choque.
En la esquina del poder están también **Eduardo “Lule” Menem** y **Diego Santilli**, ninguno dispuesto a dar la cara por más tiempo si el gobierno se transforma en una máquina de cortar cabezas. La mesa política se reúne como quien arma un plan de emergencia: nervios, cálculos y la sensación de que el reemplazo, si llega, será con custodia y con la plaza incendiada.










