La reunión de Gabinete se transformó en una escena de furia y tensión que sacude a la política porteña. Patricia Bullrich exigió pruebas y apuró a Manuel Adorni a presentar su declaración jurada de inmediato.
La escena fue de película: la reunión de Gabinete más áspera desde que asumió el presidente sacudió los pasillos de la Casa Rosada y dejó a todos con la boca abierta. Testigos hablan de gritos, empujones verbales y una atmósfera eléctrica que dejó al Gobierno en vilo.
La senadora PATRICIA BULLRICH salió a ponerle nombre a la tormenta y calificó a JAVIER MILEI de tener “una emocionalidad importante”, una frase que suena a aviso y a advertencia en la política de Buenos Aires.
En el centro del huracán está el jefe de Gabinete, MANUEL ADORNI, apurado por la ex ministra para mostrar la declaración jurada que, según ella, “tiene que ser inmediata”. Bullrich no se anduvo con sutilezas: pidió pruebas ya y dijo que el país no puede seguir empantanado en acusaciones.
La tensión no es solo un espectáculo: hay un costado político que revuelve a CABA y al Conurbano. Si la presentación no llega rápido, dice la senadora, el Gobierno corre el riesgo de quedarse sin aire y la bronca social, en plena calle y en la interna, puede explotar.










