Un dron policial captó imágenes impactantes desde el cielo de Río de Janeiro: decenas de hombres armados, con uniformes camuflados y rifles de guerra, reunidos en lo alto del Complexo da Penha. Parecía una operación militar… pero era una banda narco.
La escena fue previa a la megaoperación más sangrienta en la historia de Río, que dejó 132 muertos. Según la Policía, el grupo —con miembros de varios estados— se preparaba para enfrentar a las fuerzas de seguridad como un verdadero ejército.
El bosque donde se refugiaron también servía como campo de entrenamiento para nuevos soldados del narco, incluso menores de edad.
El Comando Vermelho ya controla casi todas las favelas de Río y cobra “impuestos” por servicios básicos como gas o internet. Hoy, su poder se extiende por 24 estados brasileños.
Una guerra abierta en pleno corazón de Brasil.










