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El hermético y sorprendente nuevo capítulo en la vida de Julieta Rossi, la novia de Fernando Báez Sosa

Casi cinco años después del crimen que estremeció al país, la historia de Julieta Rossi, la joven que fue la novia de Fernando Báez Sosa, vuelve a generar impacto. Quienes la conocieron en aquellos días recuerdan a una chica rota, atravesada por un dolor imposible de nombrar. Hoy, en cambio, su vida transcurre en un mundo completamente distinto, lejos del caso, de los tribunales y de las cámaras que alguna vez la siguieron a cada paso.

Lo cierto es que Julieta eligió el silencio. No estuvo en el juicio, no aparece en el documental de Netflix y tampoco volvió a hablar públicamente sobre Fernando. Fue una decisión dura, casi desesperada, que tomó cuando entendió que revivir cada detalle de aquella madrugada la hundía aún más.

En los primeros días posteriores al asesinato, su imagen recorrió marchas, velas y reclamos. Acompañó de cerca a Graciela Sosa y Silvino Báez, los padres de Fernando, y se mezcló con el gigantesco duelo nacional. Pero, con el tiempo, su figura comenzó a desvanecerse. No fue casual: “Le trae muchos recuerdos… perdió al amor de su vida”, dijo Graciela, explicando la ausencia de la joven en cada instancia pública del caso.

Su padre, Oscar Rossi, fue quien confirmó lo que muchos sospechaban: Julieta no estaba emocionalmente preparada para enfrentar el juicio. Por eso él ocupó su lugar en Tribunales. Por esa misma razón, tampoco aparece en el documental que volvió a poner el caso en todos los medios.

El renacer inesperado: la danza como refugio

Tras un año entero prácticamente recluida, Julieta encontró un refugio impensado: la danza. Ese mundo, vibrante y exigente, se convirtió en su salvación personal. La ayudó a expresarse, a sanar y a recomponer lo que el dolor había destrozado.

Hoy, con 23 años, su presente es sorprendente:
es bailarina profesional y profesora,
– se especializa en reggaeton, urbano, heels y femme style,
-acumula más de 380.000 seguidores,
-sus coreografías superan el millón de reproducciones.

Da clases en estudios reconocidos de Buenos Aires, participa en videoclips y shows, y ya compartió escenario con artistas como Aitana, Ecko, Connie Isla, Marty D, Yas Gagliardi y Flor Vigna. También formó parte de los Premios Ídolo 2025, consolidando su lugar en la escena urbana.

En 2023 cumplió un sueño: viajó por primera vez a Los Ángeles para perfeccionarse en el prestigioso Millennium Dance Complex, un templo para los bailarines del mundo. En 2024 volvió para seguir entrenando. La disciplina que la abrazó terminó siendo mucho más que un trabajo: fue una forma de sobrevivir.

El duelo que eligió atravesar lejos de todos

Su último posteo dedicado a Fernando —hoy oculto— dejaba una imagen clara de su dolor:
“Mis cartas de amor van al cielo”, escribió ocho días después del crimen.

Desde entonces, Julieta reconstruyó su vida paso a paso, sin cámaras, sin declaraciones, sin exponerse. Eligió transformar el dolor en movimiento.

Hoy, su historia vuelve a hablarse, pero ella sigue en silencio. Y ese silencio, quizás, dice más que cualquier documental.

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