Tras la eyección de Cúneo Libarona, el nuevo “Superministro” de Justicia juró en un clima de máxima tensión. El clan Milei mueve las fichas y se queda con la caja y las llaves de los tribunales.
¡Arde la Casa Rosada! En un Salón Blanco que destilaba perfume francés pero también olor a pólvora política, Juan Bautista Mahiques puso la mano sobre la Biblia y se convirtió en el nuevo dueño de la Justicia argentina. El acto, encabezado por un Javier Milei eufórico, marcó el final del ciclo para Mariano Cúneo Libarona, quien se despidió con un abrazo que para muchos fue el “beso de la muerte” antes de refugiarse en la actividad privada.
¡Pero ojo! Que detrás de las sonrisas para la foto estalló la guerra total. “El Jefe” Karina Milei no dio puntada sin hilo y metió un “caballo de Troya” en el ministerio: Santiago Viola, el apoderado de los libertarios, será el nuevo número dos. Esta jugada maestra barrió de un plumazo a Sebastián Amerio, el hombre de confianza del todopoderoso asesor Santiago Caputo. ¡Hay bronca y pases de factura en los pasillos de Balcarce 50!
Mahiques, un hombre que conoce los pasillos de Comodoro Py como la palma de su mano, llega con el cuchillo entre los dientes. Con un currículum que asusta y conexiones internacionales que llegan hasta Roma y EE.UU., el flamante ministro prometió terminar con la “puerta giratoria” y la impunidad. “Sin justicia no hay futuro”, disparó el funcionario, mientras el gabinete lo miraba con desconfianza por el avance imparable de la facción de Karina.
La calle está que arde y la justicia no espera. ¿Logrará Mahiques domar a los jueces o será otra víctima de la “licuadora” política de un gobierno que no da tregua? Por ahora, el recambio es un hecho, las internas sangran y el sillón de la calle Sarmiento ya tiene nuevo dueño. ¡Escándalo total!









