La Libertad Avanza sueña con meter hasta ocho senadores más y romper la hiperminoría que le impide gobernar sin trabas. En la Rosada ya hacen cuentas y cruzan los dedos: si la ola libertaria aguanta, podrían quedarse con el control de la Cámara alta.
El plato fuerte está en la Ciudad de Buenos Aires, donde Patricia Bullrich se bajó del ministerio de Seguridad para encabezar la lista junto a Agustín Monteverde. El “sacrificio” no fue gratis: le habrían prometido presidir el bloque libertario y, si el plan sale bien, ser la nueva Presidenta Provisional del Senado —segunda en la línea de sucesión presidencial—.
Pero fuera del AMBA, el panorama es más gris. En Chaco, los libertarios se aliaron con el gobernador radical Leandro Zdero para enfrentar a Jorge Capitanich, que volvió al ruedo y recuperó aire en las encuestas. En el resto de las provincias, los resultados son una incógnita.
Aun así, Milei confía en que el voto bronca y la figura de Bullrich le den el empujón que necesita. En la Casa Rosada ya hablan de “ocho senadores seguros” y un objetivo claro: dejar de depender del Congreso y blindar el plan de reformas.
El experimento libertario va por más poder. Y Bullrich, una vez más, se sube al ring para salvarle el proyecto al Presidente.










