La celebración de los 99 años de Mirtha Legrand en la residencia de Marcela Tinayre no fue solo un evento del jet set; fue, en rigor, una micro-cumbre de poder en un momento de alta sensibilidad social. Mientras la lluvia castigaba la Ciudad, puertas adentro de Barrio Parque se tejía una trama donde la diplomacia del espectáculo y la rosca política compartieron la misma “mesaza”. Con la presencia estelar de figuras del arco institucional y judicial, el evento funcionó como un termómetro de la relación entre el círculo rojo y la realidad argentina.
La política en la cabecera: El lugar de Patricia Bullrich
En un escenario diseñado milimétricamente por Ramiro Arzuaga —donde el rosa y el dorado marcaban la estética de una “leyenda”—, el dato político más relevante fue la ubicación de Patricia Bullrich. La senadora no solo ocupó un lugar de privilegio en la mesa principal, flanqueando a la diva junto a figuras como Juan José Campanella y Carlos Rottemberg, sino que se convirtió en el interlocutor necesario de las demandas de Legrand.
La interacción no fue meramente protocolar. En un gesto de audacia discursiva, Mirtha interpeló directamente a la legisladora sobre el futuro del país. El “Senadora, ¿salimos adelante?” de Chiquita no fue una pregunta al aire, sino una demanda de certezas frente a una audiencia que concentra gran parte del capital simbólico y económico de Buenos Aires.
El discurso de la abundancia en un país con hambre
El clímax de la noche llegó con un discurso que, lejos de la nostalgia, golpeó sobre la mesa de la gestión actual. La conductora, que ha hecho del “como te ven te tratan” un mantra de supervivencia, utilizó su plataforma para lanzar una crítica por elevación a la situación social. “Que nadie pase hambre en este país es una vergüenza”, sentenció Legrand, transformando un brindis cumpleañero en un manifiesto de conciencia política.
Para los analistas de gestión, estas palabras de Mirtha —una figura que suele leer con precisión el humor de las clases medias y altas— funcionan como una señal de alerta. El llamado a la “abundancia” en un país “ma-ra-vi-llo-so” resuena como un reclamo de eficiencia para la dirigencia presente, recordándoles que incluso en la burbuja de Barrio Parque, la realidad del conurbano y las provincias se filtra en la conversación.
Entre la “carpa” y la incertidumbre climática
Incluso la anécdota logística de la fiesta reveló la psicología de la toma de decisiones en el entorno de la diva. La duda sobre la instalación de una carpa ante el pronóstico de tormenta —resuelta finalmente por la gestión de Nacho Viale— sirvió de metáfora para el clima de época: la previsibilidad es un lujo que ni siquiera el poder puede garantizar.
La presencia de figuras como el abogado Mauricio D’Alessandro, el periodista Marcelo Polino y empresarios del sector mediático, cerró un círculo de influencia que demuestra que, a un paso del centenario, la “Mesaza” sigue siendo el foro político extraoficial más influyente de la Argentina.









