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Pergolini confesó que robó de chico: “Me arrepentí toda la vida”

¡ESCÁNDALO EN EL PRIME TIME! PERGOLINI CONFESÓ EN VIVO QUE FUE UN CHORRO DE PIBE Y QUE SE ARREPINTIÓ TODA LA VIDA

Mario Pergolini, Soy Rada y Evelyn Botto abrieron el arcón de los secretos más turbios de su infancia en plena televisión abierta. Robos, vergüenza, madres furiosas y confesiones que nadie esperaba escuchar.

El programa Otro Día Perdido, que conduce Mario Pergolini por la pantalla de El Trece, se convirtió esta semana en un verdadero confesionario televisivo. El conductor, junto a sus compañeros Soy Rada y Evelyn Botto, se sacó la careta y reveló sin filtros las fechorías más oscuras de su niñez, dejando al público con la boca abierta y generando un debate explosivo sobre los límites entre la travesura infantil y el delito.

El primero en tirar la primera piedra fue el mismísimo Pergolini, que reconoció haber birlado una lata de tomate de un supermercado en Villa Gesell allá por 1984. Pero el golpe más duro vino después: cuando era apenas un nene, su vieja lo pescó con un billete de cincuenta pesos que no era suyo. La reacción de la mujer fue brutal y sin anestesia: lo agarró de la mano, lo arrastró hasta la puerta de la vecina Elba y le exigió que él mismo tocara el timbre para confesar el robo. “Me arrepentí toda mi vida”, admitió el conductor, visiblemente sacudido por el recuerdo de esa humillación que lo marcó a fuego para siempre.

Pero la bronca no paró ahí. Evelyn Botto contó que a los ocho años le afanó una figurita de Pikachu en un supermercado porque su familia no tenía la plata para comprársela. El momento se puso tenso cuando el personal de seguridad la interceptó en el acto. “Por favor, no le cuentes a mi mamá”, rogó desesperada la pequeña Evelyn, en una escena que hoy, contada entre risas, no deja de tener un fondo de tristeza social que eriza la piel.

Soy Rada, por su parte, no se quedó atrás y relató con un desparpajo impresionante cómo en un viaje a los Estados Unidos directamente se alzó con un muñeco gigante de Mickey Mouse de un parque temático. Lo cargó hasta el auto, se tomó una foto con él y se lo llevó tan campante. La frutilla del postre: “Lo tengo en casa todavía”, soltó entre carcajadas, como si nada. También recordó que su madre lo obligó a devolver un juego de mesa robado de una juguetería, enfrentando cara a cara a la dueña del local en un momento que describió como “tremendo”.

El intercambio fue un cóctel explosivo de humor, culpa y reflexión que terminó con una frase bomba de Pergolini que lo dice todo: “Todo el mundo ha robado algo”. Una tarde de televisión que, entre anécdotas y carcajadas, dejó al descubierto que detrás de los famosos más queridos de la Argentina también hubo pibes que metieron la pata, y que las madres de este país no perdonan una.

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