MORIA CASÁN PRESA EN PARAGUAY: LOS 9 DÍAS QUE LA ONE CONQUISTÓ UNA CÁRCEL Y SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA
Todo el glamour contra las rejas: la diva argentina cayó detenida en el penal del Buen Pastor acusada por el robo de joyas valuadas en 80.000 dólares. Lo que parecía el fin terminó siendo otra página épica de una mujer que no conoce la derrota.
Diciembre de 2015. Mientras el resto de la Argentina se preparaba para las Fiestas, Moria Casán aterrizaba voluntariamente en el aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción con una convicción de acero: limpiar su nombre o reventar en el intento. Nadie la obligó a cruzar la frontera. Ella misma tomó la decisión que dejó boquiabiertos a sus propios abogados. “Quiero ir con mi nieta y mi hija a Disney y no puedo. Vayamos a Asunción, me la banco”, disparó con esa mezcla explosiva de valentía y desparpajo que la hizo única. Lo que nadie imaginaba es que la esperaba algo mucho más grande que un expediente judicial.
La causa que la llevó al límite tuvo su origen tres años antes, en una noche de julio de 2012 durante el Moria Fashion Show en la sede de la Conmebol en Luque, Paraguay. Esa noche, la One lució una gargantilla y aros de brillantes prestados por el joyero Armando Benitez. El acuerdo era tan confuso como los hechos que vinieron después: las joyas desaparecieron sin dejar rastro. El asistente de Moria aseguró que se las quitó porque le producían alergia y las guardó en una caja roja que nunca más apareció. Benitez presentó la denuncia al día siguiente y el escándalo comenzó a crecer como una bola de nieve imparable.
Cuando Moria llegó a Asunción dispuesta a dar la cara, la Justicia paraguaya no tuvo piedad. La fiscal ordenó su detención en el acto. La fianza de 210.000 dólares que ofreció su abogada fue rechazada de plano por la jueza Dina Marchuk, quien argumentó que la vedette no tenía arraigo en el país. Así, sin más vueltas, la gran diva argentina fue trasladada al penal del Buen Pastor: una construcción antigua, superpoblada, con pabellones precarios y literas de hierro donde el glamour no existe. Pero Moria entró al pabellón entre aplausos y gritos de “¡Moria, te queremos!” de las propias reclusas, que la recibieron como a una reina inesperada.
Lo que pasó adentro de esas paredes fue tan increíble que hoy Netflix lo revive en una serie con Cecilia Roth en el papel de la One. Las reclusas le hicieron las manos, los pies y la peinaron. Desayunó chipá con mate cocido. Hizo terapia grupal improvisada, ayudó a dos mujeres a reconocer su amor mutuo y hasta prometió ser madrina de su casamiento. Cuando circuló la foto viral que la mostraba a cara lavada, sin peluca ni maquillaje, recostada en su catre y leyendo con anteojos, sus compañeras se indignaron. Moria miró la pantalla donde aparecía su imagen, esperó unos segundos en silencio y dijo: “Soy yo chicas, soy meme. Adoré”. El pabellón entero estalló en ovación. Clásica One.
Tras nueve días que quedaron grabados en la historia del espectáculo argentino, Moria recuperó la libertad el 23 de diciembre de 2015, justo a tiempo para abrazar a su familia en Nochebuena. En febrero de 2018, la causa se cerró definitivamente y ella quedó libre de toda restricción. La cárcel quiso doblegarla y terminó siendo otro escenario donde la One brilló sin reflectores, sin maquillaje y sin peluca. Porque Moria Casán es eso: una fuerza de la naturaleza que convierte cada caída en leyenda y cada escándalo en una anécdota para contar con una sonrisa.










