LOS 10 MOMENTOS MAS EXPLOSIVOS Y BIZARROS DE CHICHE GELBLUNG EN LA TELE ARGENTINA: EL REY DEL ESCANDALO QUE LO INVENTÓ TODO
Un maestro del golpe bajo, del momento inesperado y de la nota imposible. Chiche Gelblung fue, es y será el padre de todo lo que hoy llamamos viral en la televisión argentina.
Había una época, antes de los memes, antes de los reels y antes de que Twitter explotara con capturas de pantalla, en que un solo hombre era capaz de paralizar al país frente al televisor. Ese hombre era Chiche Gelblung, y su laboratorio del caos se llamaba Memoria, el programa que Canal 9 le dio a mediados de los ’90 y que se convirtió en la fábrica de momentos más delirantes, bizarros e irrepetibles de la historia chica de nuestra televisión. Antes de eso, Chiche ya era una leyenda de la gráfica en revistas como Gente y de la radio en Continental, Mitre y Radio 10. Pero fue la tele la que lo transformó en un monstruo sagrado del espectáculo nacional.
El primer bombazo llegó con la autopsia del ET. En una época en que un programa de la competencia había pagado cuarenta mil dólares por los derechos de una filmación del supuesto extraterrestre, Chiche no tuvo plata pero sí tuvo ideas. Convocó a un desmitificador de falsas ciencias, armaron un muñeco casero, compraron tres kilos de menudo de pollo y lo metieron adentro del muñeco. El resultado fue una de las notas mas recordadas de la historia de la televisión local, tan potente que el propio Chiche terminó viajando cuarenta veces a Estados Unidos a explicar la historia. Pura genialidad pochoclera y sin presupuesto.
Pero Chiche no era solo bizarrez. Era también olfato periodístico de alto voltaje. Nadie mejor que él para sentarse frente a Mariana Nannis, la entonces esposa de Claudio Caniggia, y preguntarle con una crudeza que cortaba el aire: “¿Vos tuviste que sacar alguna puta de encima de Claudio?”. Nadie. Esa pregunta hoy sería trending topic mundial. También fue el primero en mostrar al país a Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat, mirando a cámara y declarando con frialdad absoluta: “Soy inocente, señor Gelblung, y lo voy a sostener hasta el día de mi muerte”. Escalofriante. Imperdible. Puro Chiche.
La lista sigue y no para: Mirtha Legrand sacada con Daniel Tinayre en un corte que llegó a sus manos gracias a Gerardo Rozin y que el periodista no dudó ni un segundo en emitir. Alejandra Pradon bajo el detector de mentiras respondiendo si alguna vez fue infiel. Graciela Alfano y Matias Ale desvistiendose en vivo mientras Chiche miraba de reojo la placa de protección al menor. Silvia Suller sometiéndose a una operación psíquica de un sanador filipino en pleno estudio. La entrevista con Nelson de la Rosa, el hombre más pequeño del mundo. Y el sketch con Freddy Villarreal imitándolo a él mismo, donde el humorista le preguntó sin filtro: “¿Uno puede hacer una nota de una pelotudez y que parezca interesante?”. La respuesta de Chiche fue de antología: “Mirá, yo imitando personajes medio pelotudos no me va mal”. Pura clase, puro genio, puro rey.
Chiche Gelblung no inventó el sensacionalismo en Argentina, pero sí lo elevó a categoría de arte. Cada momento de su carrera televisiva era una apuesta al límite, un salto al vacío con red o sin ella, una nota que nadie más se animaba a hacer. Hoy, con su partida, la tele argentina pierde al hombre que nos enseñó que el escándalo, cuando está bien ejecutado, es también cultura popular.










