EL SECRETO QUE FEDE BAL LE SUSURRÓ A EVELYN BOTTO ANTES DE ENFRENTAR A MIRTHA LEGRAND: LA DIVA LO SABE TODO
El actor le reveló a su novia el truco infalible para conquistar a la conductora más temida de la televisión argentina. Y Soledad Silveyra destrozó los corazones al confesar una enfermedad sin cura que la tiene al límite.
La mesa de Mirtha Legrand volvió a ser el epicentro del drama, la emoción y los secretos más jugosos del espectáculo nacional. El sábado por la noche, la diva recibió a Soledad Silveyra, José María Listorti, Evelyn Botto y Leo Montero, y lo que se vivió adentro del estudio fue puro fuego televisivo que nadie esperaba.
La gran revelación de la noche la protagonizó Evelyn Botto, quien vivió su bautismo de fuego sentada frente a la conductora más implacable del país. Antes de cruzar esa puerta legendaria, su pareja, Fede Bal, le había dado un consejo de oro que resultó ser toda una estrategia: “Me dijo Fede: le va a gustar Mirtha que le mandes flores”. Y el plan funcionó a la perfección. La mismísima diva la sorprendió al agradecer públicamente el regalo y leer en voz alta la emotiva dedicatoria frente a todos los presentes.
Pero ahí no terminó la cosa. Botto se mandó con una anécdota que arrancó las carcajadas del estudio: según le contó Fede Bal, en una de las veces que él estuvo invitado y no mandó flores, Mirtha lo fulminó con una sola pregunta: “¿Qué pasa que no me mandaste flores?”. El mensaje estaba más que claro. Nadie se sienta en esa mesa sin sus flores.
Y cuando Mirtha le preguntó a Evelyn si se casaría con el actor, la respuesta fue tierna pero sin compromisos: “Quizás en algún momento de mi vida. Estamos pasando un momento en que los dos la estamos pasando muy bien. Estamos yendo mucho al teatro y compartiendo”. El amor está, pero el ring todavía espera.
Sin embargo, el momento más desgarrador de la noche lo protagonizó Soledad Silveyra. La icónica actriz de 74 años confesó entre lágrimas y valentía que padece una trocanteritis, una dolorosa inflamación que afecta los músculos de la cadera y que no tiene cura conocida. El origen del calvario fue brutal: al volver de un viaje, tropezó con una valija, cayó de cola y se rompió la sexta lumbar. Y como si eso fuera poco, siguió actuando en escena durante diez días con la espalda quebrada porque, según ella misma reveló, su compañero Beto Brandoni no toleraba suspender las funciones. “El décimo día era insoportable”, admitió con una entereza que dejó helado al estudio entero.
“Me duele todo y no puedo hacer muchas cosas. Es muy difícil la cura”, confesó Soledad con una honestidad demoledora. La diva del teatro y la televisión argentina enfrenta hoy una batalla silenciosa y sin final a la vista, poniendo voluntad y gimnasia como únicos aliados contra un dolor que no da tregua.









