Los forenses que abrieron el cuerpo del ídolo describieron un corazón, pulmones y riñones con daños severos que indican un proceso prolongado hacia la muerte. El debate en los tribunales de Buenos Aires explotó entre indignación y preguntas sin respuesta.
El tribunal volvió a hervir cuando los peritos que intervinieron en la autopsia de Diego Maradona mostraron imágenes y dictámenes que helaron a los presentes. Afuera, porteños y fanáticos esperaban noticias con bronca y emoción; adentro, cada descripción subió la temperatura en la sala.
Los especialistas detallaron un corazón marcado por fibrosis, infiltración grasa y rupturas en las fibras miocárdicas; hallaron coágulos “de agonía”, formados cuando el órgano ya no bombeaba y la sangre se estancó. Según los peritos, esos signos no se ven en un minuto: son huellas de un fallo progresivo y doloroso.
El pulmón fue calificado como “pulmón de asfixia”, lleno de edema que impedía la correcta salida del aire, y el cerebro también mostraba edema. Los riñones exhibían glomeruloesclerosis, lesión que se acumula en meses, junto a necrosis tubular aguda, un daño que puede formarse en horas. Los expertos subrayaron la mezcla de lesiones crónicas y agudas que pintan un cuadro complejo.
En medio de las revelaciones, un dato cortó la posibilidad de atajos: el análisis toxicológico dio no detectable para drogas de abuso. Los forenses estimaron la muerte alrededor del mediodía del 25 de noviembre de 2020, pero admitieron un margen de hasta 12 horas. La combinación de hallazgos reaviva la furia de quienes piden responsables y deja a CABA y el conurbano otra vez discutiendo qué pasó con el Diez.









