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Lali Espósito destruyó a Polino: “No soy irrespetuosa”

LALI ESPOSITO DESTRUYO A POLINO Y LO DEJO EN RIDICULO: “TRABAJO MUCHO PARA NO SER UNA IDIOTA”

La cantante y actriz salió con los tapones de punta tras las acusaciones del periodista, que la pintó como una diva insoportable durante el rodaje de la serie de Moria Casán. En un mano a mano explosivo con Martín Cirio, Lali no dejó títere con cabeza y mandó todo al carajo con humor, ironía y una honestidad que hizo arder las redes.

El escándalo explotó cuando Marcelo Polino, el periodista de chimentos más polémico del medio local, lanzó una bomba al aire: aseguró públicamente que Lali Espósito se había comportado como una estrella insoportable durante las grabaciones de la serie sobre la vida de Moria Casán. Según Polino, la cantante habría exigido estar sola, evitando cruzarse con cualquiera que se le pusiera delante. El relato prendió como pólvora y en pocas horas se convirtió en el tema más caliente de los programas de chimentos.

Lali no se quedó callada ni un minuto. Salió al cruce con una furia controlada pero devastadora, desmintiendo cada palabra del periodista y dejando en claro que las acusaciones no solo eran falsas, sino que la dañaban directamente en su imagen profesional. La polémica escaló a niveles que nadie esperaba y las redes se partieron en dos: los que bancaban a Polino y los que salieron a defender a la cantante con uñas y dientes.

La respuesta más contundente llegó en el stream de Martín Cirio, donde Lali apareció dispuesta a todo. Con una ironía afilada como cuchillo, se burló de la versión que la mostraba como una diva intocable: “No me gusta ver personas, en general. Subí por otro ascensor, el señor de la puerta nada, me llevaron por un subterráneo y llegué hasta acá”. La risa del público fue inmediata, pero detrás del humor había una bronca real y genuina. Lali contó con lujo de detalles cómo fue ese día en el rodaje: llegó, saludó a todos, grabó su escena, se rió con las compañeras y se fue. Sin caprichos, sin exigencias, sin drama.

Lo que más le quemó, según sus propias palabras, fue que la acusación tocaba algo sagrado para ella: su ética laboral. “Yo trabajo mucho para no ser una idiota. Y no ser irrespetuosa en un mundo que cada vez te invita más a ser un tarado individualista”, disparó sin anestesia. Y sobre Polino, fue igual de directa: reconoció que casi no lo conoce, que el vínculo siempre fue lejano, y que esta vez se cruzó un límite que no iba a tolerar en silencio. “Alguien dice algo totalmente falso con la idea de denostar tu persona y cuenta con que uno se quede callado”, explicó. Esta vez, Lali no se quedó callada.

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