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Lizy Tagliani lloró en MasterChef: “Es un problema mío”

LIZY TAGLIANI SE QUEBRÓ EN LLANTO EN VIVO EN MASTERCHEF Y DEJÓ A TODOS SIN PALABRAS: “ES UN PROBLEMA MÍO”

La querida conductora no pudo contener las lágrimas durante una de las noches más duras del certamen culinario. Un enorme pescado, el reloj en su contra y una sensibilidad a flor de piel la derrumbaron frente a las cámaras.

La noche del lunes en MasterChef Celebrity fue puro drama. Lizy Tagliani, una de las participantes más amadas del reality de cocina, protagonizó un momento que partió el corazón de todos: se quebró en llanto en plena devolución del jurado y confesó una lucha personal que muy pocos conocían. El detonante fue una corvina mora descomunal que casi la destruye en tiempo y en alma.

Todo arrancó en el mercado del programa, cuando Lizy sufrió una caída que le “regaló” el peor ingrediente posible: un ejemplar gigante de corvina mora. La consigna de la noche era cocinar inspirándose en la Edad de Piedra, y nuestra conductora tuvo que enfrentarse a ese monstruo marino con cuchillo en mano. El resultado fue un calvario. No lograba filetearlo, el tiempo corría sin piedad y la desesperación se le pintó en la cara. En un momento de total agotamiento, arrojó el pescado a la bacha y se rindió frente a las cámaras. Un papelón hermoso, de esos que solo Lizy puede convertir en algo emotivo.

La salvación llegó de la mano de nada menos que German Martitegui, el jurado más temido del certamen, que se acercó a su estación para ayudarla a no hundirse. Gracias a esa intervención, Tagliani logró presentar un guiso de corvina mora dentro de una vasija de calabaza cabutia ahumada. Creativa, sí. Perfecta, para nada. Maru Botana le cuestionó que semejante pescado terminara desmenuzado dentro de un zapallo, y el propio Martitegui le marcó que el calabacín estaba crudo. Golpe a golpe, la noche fue un rosario de tropiezos.

Pero lo que realmente destrozó a todos fue el momento de la devolución. Lizy recordó a su abuela y a una tía mientras explicaba su receta, y las lágrimas aparecieron sin que pudiera hacer nada para evitarlas. Después vino la confesión que nadie esperaba: “A mí me pasa siempre que cuando veo lo que sobra, y veo que hay desperdicio, me incomoda”, dijo con la voz hecha pedazos. Una sensibilidad profunda, real, que la hace aún más cercana a la gente.

Fue Wanda Nara quien intentó calmarla, explicándole que los alimentos sobrantes del programa se reutilizan. Pero Lizy, fiel a su estilo honesto y sin filtros, cerró el tema con una frase que quedará grabada: “Yo sé, pero es un problema mío”. Noche de pescado, llanto y corazón enorme. Lizy Tagliani, una vez más, siendo la más humana de todas.

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