La residente del Hospital Rivadavia fue imputada tras una denuncia judicial que ligó su nombre al robo de propofol y otras drogas. Vecinos de un exclusivo edificio porteño ya habían encontrado agujas en el laundry: pánico e incredulidad en Belgrano–Palermo.
Esta mañana la Justicia puso el ojo sobre **Tati Leclercq**: la imputaron por administración fraudulenta, acusada de sustraer anestésicos del Hospital Rivadavia mientras hacía su residencia. El escándalo estalló después de que su propio jefe la denunciara y de que la AAARBA ampliara la denuncia al comprobar consumos de propofol, ketamina, fentanilo y midazolam que, según la causa, habrían salido del hospital.
El expediente que la complica llegó por una denuncia del juez **Javier Sánchez Sarmiento**, el mismo que investiga el supuesto robo en el Hospital Italiano y que procesó a **Hernán Boveri** y a **Fini Lanusse**. En paralelo, la pesquisa por la muerte del anestesiólogo **Alejandro Zalazar** puso a la médica en la mira: aunque por ahora no está imputada por la muerte, fue allanada en su casa en Tigre y en un departamento de lujo sobre avenida Santa Fe.
Y ahí viene lo más inquietante para los vecinos porteños: en mayo de 2025 dos agujas hipodérmicas aparecieron dentro del laundry del edificio de Santa Fe, donde la expensa supera los $450.000 y la seguridad es las 24 horas. Los mensajes del chat vecinal, que la tenían entre sus miembros, hablan de pánico y de “revisen bolsillos antes de lavar”: nadie lo esperaba en un edificio con sauna, gimnasio y parrilla, pero el peligro quedó a la vista.
Las medidas judiciales incluyeron secuestro de teléfonos, computadoras y la búsqueda de ampollas de propofol y midazolam; en el departamento ligado a Leclercq no encontraron esas sustancias, pero sí se abrió una grieta enorme entre la élite porteña y la desconfianza social. Mientras la Justicia avanza, los vecinos siguen con bronca y la Ciudad late con la sensación de un escándalo que no para de crecer.










