TITULAR: ¡ESCÁNDALO EN EL GABINETE! **MANUEL ADORNI** PAGÓ USD 8.874 EN EFECTIVO EN UN LUJOSO VIAJE A ARUBA Y LA JUSTICIA LO INVESTIGA
COPETE: El jefe de Gabinete aparece en un expediente que detalla pagos en efectivo por casi 9.000 dólares para alojarse en dos resorts de Aruba. La fiscalía de **Gerardo Pollicita** y el juez **Ariel Lijo** levantaron el secreto fiscal y buscan pistas sobre movimientos “por afuera” que tienen a toda la Ciudad en estado de bronca.
CUERPO:
¡Indignación y sospecha en la cúpula! Según el expediente, una sola entrega de efectivo en una agencia porteña abonó 8.874 dólares para la estadía familiar de fin de año de **Manuel Adorni** en Aruba, entre el 29 de diciembre de 2024 y el 10 de enero de 2025. Se alojaron en el Embassy Suites Hilton Aruba Beach y en el Divi Dutch Village Resort, y no quedaron registrados consumos con tarjeta a nombre de Adorni ni de su esposa, lo que prendió la alarma en los investigadores.
La fiscalía, a cargo de **Gerardo Pollicita**, y el juez **Ariel Lijo** ordenaron el levantamiento del secreto fiscal y bancario para reconstruir el mapa de ingresos y gastos del funcionario y su pareja, **Bettina Angeletti**. Además del efectivo, la causa registra pasajes por USD 5.800 comprados en LATAM, elevando el costo total del viaje a USD 14.696. ¿Cómo cuadran esos lujos con un salario público que, en ese momento, rondaba los 3 millones de pesos mensuales?
El expediente suma otra ficha explosiva: la compra de un departamento en Caballito por 230.000 dólares con parte del pago en efectivo y un testimonio bajo juramento que afirma que quedan 65.000 dólares “no documentados”. El hijo del vendedor relató que obras y acuerdos “por afuera” fueron la moneda corriente en la operación. Todo ello deja un panorama que huele a enriquecimiento ilícito y genera furia en los vecinos de CABA y el Gran Buenos Aires.
La causa ya pidió datos a bancos, detalles sobre billeteras virtuales, criptoactivos y movimientos de tarjetas para identificar si el patrón del pago en efectivo se repite en otros viajes o compras. Mientras tanto, en la ciudad crece la sensación de impunidad: un funcionario cercano al poder disfrutando playas de lujo pagadas en billete y los porteños preguntándose si la política es sinónimo de privilegios y favores por fuera de todo registro.









